Posts Tagged ‘restaurante’

Un día en Posada Vincent, concurren dos matrimonios con 4 o 5 adolescentes de mas o menos 12 a 13 años. Se sientan en mesas separadas los adultos y los chicos cosa que no nos gustaba porque cuando los pendejos están solos siempre hacen quilombo y los padres los sientan separados para que no los […]


En el año 1996 abrí en Bariloche otro restaurante. Se llamaba Pavarotti y estaba en el centro de la ciudad, en la calle Morales y frente al Club Andino.. La idea era que fuese un Ristorante Italiano y que los platos en su totalidad fueran peninsulares, pero el mercado manda y terminé haciendo bifes de […]


Una cosa interesante en un restaurante son las cosas que se encuentran en las mesas después que se fue el cliente. Aparecen los mas variados objetos, algunos abandonados y muchos olvidados, que luego vienen a buscar Es curioso pero he encontrado, desde tarjetas de crédito, anteojos, encendedores se alto precio, llaves de hotel, cámaras fotográficas, […]


Era una pareja gay que nos visitaba todos los inviernos en el mes de julio. El era peruano, no mas de 1,50 a 1,55 de estatura, muy flaquito, pienso que no llegaría a lo 50 kilos, pelado, morocho y para ser franco bastante feo. Hablaba un español muy castizo y correcto. Ella era alemán, quizá […]


Era una muy fría noche de otoño por el año 1997  o  98,  no recuerdo bien. Llovía copiosamente. Además de Posada Vincent, teníamos otro restaurante en Bariloche, que se llamaba Pavarotti.  Ristorante italiano, donde comenzamos haciendo “saltimboca a la romana” y “ossobucco alle milanese” y terminamos vendiendo bifes de chorizo y milanesas con papas fritas. […]


Mi esposa le puso de apodo “Lucesita Benitez”. Era una muy buena chica pero le faltaban algunas lucesitas en sus guirnaldas En esa época, en Bariloche teníamos un restaurante, Posada Vincent,  especializado en fondue y bourguignonne. Este último plato consiste en un caldero de fundición de hierro, con su correspondiente hornillo, con aceite hirviendo y […]


En una oportunidad vino un terrible pelotudo a reservar una mesa para cuatro y averiguar cuanto le iba a costar la cena con todos los detalles. Miró la carta, los precios de los vinos y eligió la mesa adecuada, cerca del calor de una salamandra. Me pidió un café porque quería conversar conmigo unos momento […]