Anécdotas de restaurante (4)

03Dic08

Mi esposa le puso de apodo “Lucesita Benitez”. Era una muy buena chica pero le faltaban algunas lucesitas en sus guirnaldas

En esa época, en Bariloche teníamos un restaurante, Posada Vincent,  especializado en fondue y bourguignonne. Este último plato consiste en un caldero de fundición de hierro, con su correspondiente hornillo, con aceite hirviendo y el comesal dispone de dos largos tenedores con los cuales cocina pequeños daditos de lomo que luego los condimenta con  diferentes salsas.

images2

Bien, volviendo a “Lucesita”, ella era camarera y básicamente llevaba a las mesas los calderos con su correspondiente hornillo y los ingredientes. Pero como Uds comprenderán, este caldero con aceite hirviendo es muy peligroso y requiere de mucho cuidado su manejo.

La cocina donde se calentaba hasta el hervor dicho aceite, tenía una puerta vaivén, y el mayor peligro se producía si al salir alguien otro quisiera entrar. Esto produciría un choque entre el personal con el problema que se podía derramar el aceite sobre la camarera. Situación por supuesto muy peligrosa.

Habíamos puesto una norma que era que el que salía o entraba, avisaba con un “entro” o “salgo”, pero Lucecita se olvidaba permanentemente de avisar.

Me ponía de la nuca que la fulanita se olvidara. Además la puerta se tenía que empujar, al tener las dos manos ocupadas, con el culo.  Entonces, avisando y entrando o saliendo de culo las posibilidades de quemaduras se limitaban a un mínimo, y de hecho nunca ocurrió nada.

Inevitablemente le decía que avisara e inavitablemente se olvidaba, o sea que cada vez que entraba a la cocina yo la cagaba a pedos.

Una noche, luego de haberla puteado un par de veces, por no avisar, “Lucesita Benítez” , (nerviosa) salía de la cocina con el caldero y luego de pensar unos instantes, arremete con el culo la puerta y después que esta afuera grita “SALGO”

Con Fabio, que en esa época me ayudaba en la cocina, nos estubimos cagando de risa mucho pero mucho tiempo

Anuncios


5 Responses to “Anécdotas de restaurante (4)”

  1. 1 Neo

    JAJAJAJA. Al final terminó aprendiendo?

  2. ¡qué verrrrtigo!

    Thelma

  3. Lucecita no aprenderá nunca, porque no se le pueden agregar lamparitas a su guirnalda

  4. jaja pobre, me acordé de ella, era muy buena, pero muy muuuuy limitada, jamás iba a aprender a hacer dos cosas a la vez, y llevar la marmita de acero era una tarea compleja para ella, aprender a salir de culo de la puerta vaivén ni les cuento!

  5. Quieres opinar de restaurantes y recetas en un foro muy interesado por tu opinión? Opina en culinarius.es y harás visible tu opinion a una multidtud de interesados en temas de restaurantes y recetas.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: