La linterna roja

25Sep10

Hace unos cuantos años, viviendo en Bariloche, fuí invitado a una fiesta en Villa Arelauquen, donde sólo conocía al dueño de casa.

En un momento se me acerca un fulano,  y llamándome por mi nombre dice

__Que hacés Enrique por acá?

Lo miré con una sonrisa y la verdad que no sabía quién carajo era.

El tipo notó inmediatamente que yo no lo ubicaba y me dice

__Soy C.B no te acordás de mi?.

__Disculpame,__agregué__pero la verdad es que no te saco

__Hacé memoria guachito, tenés que recordar. Si te habré visto en pedo

Poniéndome algo nervioso ya que estaba con mi esposa, recorrí el espinel de mi cerebro pero la realmente no lo encontraba.

__A ver, aver, te dice algo…  LA LINTERNA ROJA.

Allí mi memoria empezó a funcionar y a pensar como explicaba a la Sra Baccaglioni que era ese lugar con un nombre tan interesante y sugestivo.

Bueno, lo expliqué y pude ser convincente por lo que el Dr C.B agregó luego durante la charla.

La Linterna Roja era un piringundín ubicado en Av Federico Lacroze casi Av. Cabildo.  Un refugio de noctambulos. Un cabarute si se quiere, chiquito y casi privado.

La dueña era una Uruguaya, mulata, y fuerte como un toro de lidia. Cantaba jazz y tenía ese boliche con unas 5 o 6 mesas y una gran barra.

El barman no era Manolete pero se defendía bastante bien, había un piano y bien tarde llegaban algunos músicos a darle al teclado, un contrabajo y una batería.  Puro jazz, naturalmente y del bueno.

La mulata, para ese entonces “amiga mia”, de unos 35 años que contrastaban con mis diáfanos 18, cantaba bastante bien hasta que se ponía 4 o 5 whiskies encima.( lo cual ocurría todas las noches). Después desentonaba mas que Leo Dan y todo el Club del Clan juntos

El ambiente se ponía muy bueno y la canilla era libre para los amigos hasta morir.

Allí llegaba yo muy tarde para la época, tipo 12 de la noche , y la cosa duraba aveces hasta que salía el sol.

No era un cabarute como otros. No habían minas profesionales sino aficionadas y deportistas.

No esntraba al lugar nadie que no lo conociera, a lo sumo un viejo fateando.  Las paredes negras y las luces rojas espantaban a cualquiera que fuera a misa los domingos.

Todo terminó cuando un día volviendo la Uruguaya de Montevideo se suicidó tirándose al Río de la Plata, creo que desde el Vapor de la Carrera. Hoy varado en La Boca

Yo en realidad siempre creí que se resbaló por la cubierta estando en pedo, pero la historia del suicidio era mucho mas romántica.

Lo que me salvó en la explicación a la Sra Baccaglioni es que el Dr. C.B recordó que la cosa ocurrió  durante el gobierno de Illia, y que el padre de él, funcionario del Gobierno Radical colaboró para agilizar los papeles del traslado del cuerpo a Uruguey que había aparecido en las costas de Quilmes.

Y yo conocí a mi mujer cuando lo de Illia se terminaba.

Que boliche, dios mío, que noches, cuanta música, que pedos, que amaneceres, que quilombo se armaba  cuando llegaba a casa  de día con mi viejo.

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3 Responses to “La linterna roja”

  1. 1 Mariano

    Guauuuuu… qué bueno que debe ser poder escribir estas anécdotas!! =)
    Don Cele… gracias x volver a escribir, me gusta mucho leer lo que tiene para decir… =)
    Abrazoooo

  2. 2 El Pibe de Sistemas

    Qué desubicado el tipo, por dios! enfrente de tu mujer! cero códigos. Igual te debés haber acordado cáda anécdota…

    Saludos!
    El Pibe de Sistemas

  3. 3 El celestino

    Pibe:
    Y si, medio pelotudo el tipo, que cas a hacer.
    Mariano:
    Gracias por leerme. Un abrazo


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