Pensión de estudiantes (1)

26Jul09

Cuando terminé el secundario, incursioné un tiempo en la universidad intentando ser abogado.

Luego de varias materias abandoné para dedicarme al comercio.

Concurría a una universidad privada y allí conocí a un amigazo que hoy es escribano y vive en San Antonio de Areco.

El vivía en ese entonces en una pensión para estudiantes ubicada en Palermo, precisamente en Charcas y Virasoro.

En la planta baja había una casa particular y en el primer y segundo piso la pensión.

El primer piso era para las niñas y el segundo para los chabones. Además de estudiantes, vivía un fulano que después terminó siendo mi padrino de casamiento, Pepe. Un tipazo de aquellos, que se había separado y fijado su residencia en la pensión.

Un correntino, muy turro y divertido, Carlos que era el de San Antonio, otro de la misma ciudad y algunos personajes que de a poco harán su aparición.

Entre ellos un formoseño, de pocas luces para estudiar agronomía, pero que insistía con poco exito en su intento, ya que era el delirio de su padre estanciero.

El tipo era lo que diríamos un “pelotudo”.  Se enganchaba en todas y todas le quedaban grande.

Con sus 20 años no conocía todavía la posición horizontal ni ninguna otra  acompañado con una mina, pero estaba desesperado por intentarlo y debutar de una buena vez.

Como tenía pocas luces y todos los jóvenes de 18, o 19 años son crueles con un sujeto así, se transformó en  el punto obligado de todas las jodas de la pensión.

Repito que el tipo tenía la manía de engancharse en todas y en todas terminaba pegado.

Bastaba una insinuación para que él quisiera saber de que se trata y se creía cualquier cosa que le dijeran, aunque fuera una boludez mayúscula.

Un día, fuimos a un concurrido bar de la Av. Sta Fe al 4000,  El Galeón, frente al botánico y la comisaría y  él se prendió como siempre.

Galeón Andalucia[4]

Cuando nos sentamos, y pedimos un café, se encontraba en una mesa cercana una agraciada señora de unos 35 años como mucho.

Pepe, como siempre iniciando la pesca, dice.

__Miren quien esta alli

__Ja__ dice otro__ que buena esta la guacha.

__Agrego yo__ Te acordás cuando la llevamos a la pensión

Pepe agrega__ No puedo creer que sea tan puta, nos pasó a todos y todavía le quedaban ganas. Y que piola que es parece una señora bien.

El formoseño, que vamos a ponerle el nombre supuesto de Sanchez, entra como un caballo y pregunta.

__No me digan que esa señora es puta.

__Por supuesto__ le dice uno__ cara pero de lo mejor

__Y cuanto cobra__ dice Sanchez ya un poco entusiasmado

__y como 100 mangos.

__Que cagada que no tengo guita, sinó me la llevo a algún hotel.

En pocos instantes juntamos guita de todos los bolsillos y le conseguimos el efectivo, pero por supuesto le dimos instrucciones.

__Esperá que nosotros salgamos, para no hacer bandera, viste. Después te acercás y le pedís fuego. Cuando ella te lo de, te sentas y le preguntas

__Cuanto cobrás?.

__Ella te da el precio y arreglas. Decile que sos de la pensión así te hace precio.

El amigo Sanchez veía su debut muy cerca y seguro. Por fin se le daba y con que mina!!

Pagamos y salimos, y cuando lo estábamos haciendo entraba un flaco de unos 40 años con cara de malo y todo.

El pelotudo no perdió tiempo y le preguntó el precio cuando el flaco se acercaba a la mesa a saludar a su novia, esposa o amante, nunca lo supimos, porque estábamos corriendo hacia la pensión a toda máquina.

No pasaron mas de 10 minutos que apareció Sanchez. Había cobrado para que tenga un buen rato y encima casi va en cana.

Con cara de canchero nos dice

__Que cagada justo hoy se encontraba con el cafishio.

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11 Responses to “Pensión de estudiantes (1)”

  1. Me imagino que la debe haber pasado muy bien en esos tiempos, jeje !! Si Fabio inventara un condensador de flujo… ¿volvería a esa época?

    Saludos! 😉

  2. LoneWolf.
    Y si, me gustaría volver por unos días, pero mi vida es la que viví y no la haría de otra manera.
    Si volviera a esa época no existirían ni mis hijos ni mi mujer, sería un garrón
    Un gran saludo
    PD: la pasábamos muy bien, era joda todo el tiempo.

  3. 3 Jorge

    Pobre tipo, que buen remate!!!

  4. 4 Silvina

    Inocentón el formoseño, mire usted no los tenía así a los tipos; es más los hacía más “turros” que los correntinos…aunque depende de que lugar fuera, generalmente el provinciano que a su vez es del “interior” de la provincia de la que es oriundo primero pinta inocente pero se adapta con una rapidez que después termina siendo “el pior” 😀

    Sepa que estas trapisondas de porteño también se las practican aquí a los venidos del puerto de baires…y suelen ser bastante guachos los gauchos 😉

  5. Silvina:
    El único porteño en la pensión, a la cual iba a estudiar , ya que no vivía alli, era yo. Los demas “guachos” eran todos del interior. No son trapisondas de porteño, son de todos lados.

  6. Pa cuando vuelva algún post sobre religión, lo invito a leer el inicio del quinto párrafo… si bien el sitio de Gelblung es un pasquín, a veces se equivocan y ponen algo piola…
    http://www.minutouno.com/1/hoy/article/113331-Hijo-de%C2%A0argentina-preso-por-terrorismo-aport%C3%B3-datos-sobre-Al-Qaeda/

  7. 7 Silvina

    Ya ve lo que le digo don Celestino….guachadas 😀

  8. pobre tipo, encima lo que quería no lo ligó pero ligó otra cosa 😛

    Saludos!

    PD: Recuerde que cumplo años el 5/8 y usted prometió para esa fecha revelar el significado de “El Celestino” de manera pública o privada, mire que vengo aguantando hace bastante 😛

  9. Patricio:
    faltan cuatro días para develar la incógnita. Chan, chan

  10. 10 Mario

    Es divertido el cuento, pero me da pena por el pobre formoseño.
    No por la golpiza que se llevo sino por los “amigos” que tenia
    al lado. Quizas si hubiera sido mas inteligente los hubiera mandado
    al demonio tiempo atras, pero era de tan pocas luces que ni siquiera
    tenia la viveza de darse cuenta del tipo de “personas” que lo rodeaban.
    Me pregunto como hubiera sido el cuento si el tipo ligaba una tunda tal
    que quedara paralitico o peor. Seria algo gracioso de recordar?
    Que graciosa y triste anecdota al mismo tiempo.

  11. Mario:
    Cuando uno tiene 18 años no mide las consecuencias. Popr eso dije que a esa edad se puede ser muy cruel.
    Pero sobrevivió a esa tunda y muchas otras cargadas que le hicimos.
    Algo culpable me siento, hoy no lo haría, pero asi fue la cosa
    Un saludo


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