Cuando murió el “Tano Bruno”

11Ene09

En el post anterior les conté como lo conocí, ahora les relato la muerte del Tano, con algo de humor porque a Bruno estoy seguro que le hubiese gustado así

No puedo recordar el año en que murió, pero no es relevante.

Un día el Tano se rompe un brazo, y el problema no era ese sino un cáncer que lo estaba carcomiendo, y él aunque lo sabía no le daba bola.

La situación se fué deteriorando y tuvo que dejar Villa Pañil, para trasladarse cerca del pueblo, con todas sus plantas y sus posesiones, pero dejando su lugar en el mundo.

Cuando se aproximaba el final, unos 20 días antes, me llama y me dice que le gestionemos su entierro en el Cementerio Del Montañés, en el circuito chico, al pié del Cero López.

Le pregunté para que quería estar allí, y me dijo.

__Me tenés que enterrar al lado de Cursizio. (creador de Meli-hué, Lavanda Bariloche)

__ Pero porqué__ insistí.

__Porque nos pasamos la vida discutiendo y quiero seguirla con ese tano cabezadura.

Cementerio del Montañés

Cementerio del Montañés

Con otros amigos hicimos las gestiones correspondientes en el Club Andino Bariloche, y fué aprobado sin mas trámites.

No hay mas de 20 personas enterradas allí. La mayoría son alpinistas muertos en la montaña y algunos personajes que por su trayectoria de montaña merecen ese destino.

El día del deceso, nos dirigimos en caravana unas 50 personas, munidos de pico y pala, ya que el lugar no tiene enterrador ni cuidador.

Subir desde la ruta con el ataúd, ya fué una historia.

La senda es muy angosta y te clavás todas las espinas de la rosa mosqueta que la rodea, mas la pendiente en subida que es bastante pronunciada.

Pico y pala, piedra y mas piedra, se fué gestando la tumba de Bruno. Al mismo tiempo una nevisca fría y molesta nos hacía cagar de frio a todos.

No había en la gente el típico malestar de los entierros con su dolor, sino una paz y hasta alegría porque estábamos cumpliendo su deseo.

No había llantos que perturbaran la desordelada y curiosa ceremonia.

Nada de religión obstruía el evento. Solo amigos

La escena era ideal para que el gran Federico Felini la filmara.

Su sobrino Carlos Muy circunspecto dice

__Al final el tano se salió con la suya. “Si muero en el valle que me entierren en la montaña. Si muero en la montaña pues entonces me entierran en el valle”.

Todos sonreímos y el tano también

Cuando llegamos a una profundidad adecuada, que igual no fué mucha, aplaudimos y vitoreamos la azaña, sabiendo que el tano también aplaudía con gran algarabía.

Al lado, Cursizio, ya preparaba su primer debate post mortem, y el tano descorchaba su primer botella del mas allá.

Los dejamos cuando todavía se estaban saludando, con algo de alegría y prometiendo ir a visitarlos, sin interrumpir su discusión.

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