Anécdotas de viajes (3)

14Dic08

Esto también ocurrió en Mar del Plata y en el mismo viaje de Anécdotas (2).
En nuestras incursiones diarias por  Playa Grande, intentábamos todo el día, aunque con escaso éxito, de relacionarnos con las niñas abitués a ese balneario.
Un día el  “Negro E”, que asi lo vamos a denominar, traba conversación con una pendeja de organismo muy saludable y con hormonas aparentemente saltarinas.
Entusiasmado al extremo de locura,  ya que no ligábamos nada de nada,  la invita a encontrarse en el centro, por supuesto cerca del departamento.

La mencionada damisela tenía un par  años mas que nosotros, se podía dar cualquier cosa.

Con “JR”  nos fuimos a bailar a un boliche de Constitución donde teníamos entrada gratis y convenimos con el  “Negro E”  que si estaba con la minita en el departamento que sacara una silla al balcón.

Volvemos del boliche, con la ansiedad de saber como le había ido al Negro, y allí muy ufana se ancontraba la silla en el balcón.

Felices, sabiendo que el Negro había ligado, nos fuimos a un barcito de Av. Luro a gastar , con dos cafés, unos pocos mangos que nos quedaban y a hacer tiempo.

El lector debe saber que en esa época todo ocurría mas temprano, o sea que serían como máximo las 2 de la mañana.

Hacía un frio de cagarse, pero el Negro estaba ligando.

A las tres y ya con ganas de dormir, la silla seguía imperturbable.

Ya no había guita para otro café y con el fresco de esa hora nos estábamos recagando de frío.

A las cuatro, la silla inamovible. Seguimos caminando.

Ya todo cerrado, a las cuatro o un rato mas tarde, digo

__Que se vaya a cagar pero yo entro

__Si__dice JR, temblando como yo__Si son dos ambientes, le tocamos timbre y que se vaya al dormitorio.

Estábamos muy cagados de frío, por lo tanto tocamos timbre.

La voz dormida del negro dice

__Suban boludos.

Cuando el ascensor nos dejo en el piso 11 y al abrirse la puerta aparece el negro con cara de dormido, mis ojos que recorren el Dpto. y comprobar que la minita no estaba, la silla imperturbable en el balcon, y el Negro explicando que la muy guacha , ante el primer asomo de apurarla se rajó, comencé atener ganas de matar al Negro.

Como para darle una salida le pregunto.

__Y la silla?

Nos dice muy tranquilo

__A, la silla, si,  me olvide de entrarla

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6 Responses to “Anécdotas de viajes (3)”

  1. Nooooooo bajon, yo lo mato en ese momento. A si te olvidaste? a la calle cuatro horas y despues volve.

  2. Te aseguro que nos cagamos de frío

  3. 3 marianotigre

    Claro… hoy por suerte cada uno tiene un celular, y con un mensajito de texto se soluciona…! =)

  4. Si, es cierto. Pero en esa época para conseguir un TE tenías que esperar 20 años, el celular no existía ni en la imaginación.

  5. Me hizo acordar a una historia similar en Bariloche, en el viaje de egresados. Eramos cuatro amigos en la habitación, uno liga en el boliche y mientras se va con la señorita de la cintura, nos dice “voy al hotel, nos vemos” y nos guiña un ojo. Todos entendimos que se llevaba a la mina ahi. Lamentablemente, no teníamos la seña de la silla, ni la corbata en la puerta. Asi que nos quedamos hasta la madrugada dando vueltas (poca guita también, 18 años) hasta que volvimos al hotel, y el ganso de O. nos atiende dormido y diciendo que la acompañó a ella a su hotel y se fue a dormir… que pedazo de nabo!!!!!

  6. Pasan los años pero siempre hay nabos. Lo peor que a estos no los cura nadie


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