Un cuentito. “Magnitudes fantasiosas”

23Nov08

En una película, que vi hace muchos años, observé una escena que me hizo pensar durante mucho tiempo sobre lo increíblemente equivocados que podríamos estar en cuanto a la concepción del universo. La escena se trataba de una persona, que después de muchos años retornaba a su pueblo de origen. La razón no importa sólo es de tener en cuenta que ya siendo adulto, volvía a ver la casa donde había nacido, sus orígenes y sus recuerdos de la niñez.

En cierto, momento, siente la necesidad de ir a ver a la nana que cuando niño, lo criaba y cumplía las funciones que su madre no estaba dispuesta a realizar. Allí, en el fondo de esa casa se encontraba una higuera, que había sido durante mucho tiempo, el templo de sus fantasías y el centro de sus juegos infantiles.

La recordaba, imponente, importante, magnífica, casi inaccesible, enorme.

En ella había soñado, allí se había sentido inalcanzable, había sentido el vértigo de la altura, el peligro y el placer de lo prohibido. Recordaba los gritos de su cuidadora para que bajara de esas ramas y los castigos prometidos por no obedecer. Pero fundamentalmente recordaba lo importante y la magnificencia de ese árbol inmenso.

Entró a la vieja casa destartalada por los años y encontró a la anciana mujer que lo reconoció inmediatamente y luego de pocas palabras se dirigió a su higuera. En ese momento se sorprendió de lo pequeña que era. Solamente una normal y vieja higuera como tantas que veía todos los días sin siquiera mirarlas. Comprendió que los ojos de niño ven las cosas mucho más grande que la realidad, y que el tamaño es tan subjetivo que sólo es grande o pequeño de acuerdo a como lo queremos ver.

Recuerdo esta escena y pienso que además, todas las magnitudes de tiempo y espacio, son absolutamente subjetivas, ya que las inventamos los hombres. Le dimos forma, tamaño y duración, las creemos verdaderas, tangibles y absolutas.

Por ello este cuento, una total y tal vez absurda fantasía, pero una concepción distinta del tamaño y el tiempo.


Magnitudes fantasiosas

El mundo superpoblado, crecía inexorablemente, día a día la población aumentaba y se hacinaba en interminables metrópolis. Ya había muchas cosas que escaseaban y era difícil vivir en tales ciudades.

El aire, totalmente polucionado, hacía que mucha gente sufriera desórdenes respiratorios. El agua escaseaba y su calidad requería tratamientos costosos para considerarla potable. Pero había algo mucho más terrible, el recalentamiento de la atmósfera. Esto provocaba problemas insolubles, a tal punto que el crecimiento y desborde de los mares había desplazado la mayoría de las ciudades costeras hacia el interior de los continentes.

Las tierras que por milenios habían sido cultivables ya no lo eran, esto provocaba permanentemente guerras y conflictos. El mundo era un caos total. Las comunicaciones, que hasta algunos siglos atrás habían sido el eje del comercio,hora se encontraban prácticamente paralizadas, debido a las interferencias producidas por un clima totalmente perturbado y que la ciencia no podía remediar.

Se acercaba el final. Se percibía hasta en el comportamiento de los animales. Estos, ya no se reproducían ni en la cantidad ni con la regularidad de siempre.

Las nuevas tierras cultivables, disputadas por muchos, no rendían como siglos atrás y esto producía hambrunas que sólo podían remediar los más ricos.

Sí. Se acercaba el final, sin duda alguna. Los mares, que habían invadido millones de kilómetros cuadrados, habían llegado a un punto tal de contaminación que casi estaban muertos. La poca fauna que los habitaba no era comestible. Las especies valiosas estaban extintas, o en vías de estarlo. De todas maneras era ese mar el que seguía alimentando al mundo con su flora. Una extraña y nueva especie de alga había infestado las aguas y debido a una extraordinaria casualidad o suerte, era comestible y nutritiva. Todo otro alimento tenía un costo tan alto que sólo podía ser adquirido por una elite muy pequeña.

Era caótico si, hasta se podía decir que ya no valía la pena vivir. Este era otro de los cuestionamientos habituales. El índice de suicidios aumentaba día a día. En ese siglo era común que los ancianos se suicidaran, no les quedaba otra opción. El hambre, que para las personas jóvenes era un ingrediente más de todos los días, para los viejos significaba abandono y muerte.

Las familias se disgregaban, los niños se enfermaban y los más fuertes eran los únicos que sobrevivían. No obstante estos problemas, la población aumentaba día a día.

Todo era dolor. El calor insoportable. La vida ya no tenía sentido.


El ser despertó algo molesto. No había podido concertar el sueño de la forma que lo hacía habitualmente.

El día anterior había sido caluroso, y el trabajo pesado. Normalmente se dormía instantáneamente, en pocos minutos. Pero la noche agobiante no le permitió ese lujo. Además cerca de su boca sintió una molesta picazón, un escozor que lo persiguió durante mas de un día. Se había formado un pequeño forúnculo de no más de dos milímetros. Pero muy molesto. Se lo había toqueteado permanentemente con sus uñas sucias por el trabajo y naturalmente lo único que logró fue infectarlo.

Llegó al baño, se miró al espejo, y observó detenidamente el pequeño grano. En realidad y a pesar que le molestaba, no era muy importante. Nadie habría de fijarse en él, pero decidió sacárselo. Bostezó con toda parsimonia y con sus dos dedos índices efectuó una pequeña presión sobre el molesto forúnculo.

Sucedió lo previsible y automáticamente comenzó la rutina diaria de rasurarse.

Todo ocurrió rápidamente. Primero y en pocas horas, la temperatura llegó a límites insoportables. Luego la tierra fue convulsionada con terribles e inesperados terremotos donde prácticamente no quedó un ser vivo.

El final no se hubiera podido describir, fue como si todo el universo conocido estallara al unísono. Y en realidad estalló. Algunas galaxias pegaron en el espejo, otras fueron barridas por inconmensurables cantidades de agua y jabón en un baño de un ser que ya comenzaba la rutina de afeitarse.

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3 Responses to “Un cuentito. “Magnitudes fantasiosas””

  1. 1 Patricio

    Fans de Fabio.com.ar y ElCelestino.wordpress.com

    Grupo en Facebook!!!

    http://www.facebook.com/group.php?gid=35000974823

  2. Caramba don Enrique, parece que este post filosófico-metafísico no lo entendió ni el loro, por eso no han habido comentarios (el de arriba no cuenta porque no tiene nada que ver con el post, en fin).

    El final de este texto suyo me hace recordar la última escena de la película “Hombres de Negro”, y el post en general hace referencia a que todas las cosas tienen un tamaño relativo, depende de cómo se lo mire. Dicho lo anterior, supongo que Ud. es partidario de ese tipo de teorías, que más o menos dicen que toda una galaxia entera podría caber en el cascabel de un gato o algo parecido, detalles más, detalles menos. ¿Acerté?

    Saludos!

  3. LoneWolf
    Y si, en este caso entra en el barrito de la jeta, y el tiempo una noche.
    Veré hombres de negro entonces.


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