Anécdotas de vida (1)

15Nov08

Mi esposa tuvo como todos una abuela, pero la de ella fué muy particular. No sólo por su personalidad y sapiencia, sino porque vivió hasta los 103 años.

Lo curioso es que a esa edad tenía una lucidez increíble.

De ella es esta lección de vida.

Corría el año 1988 y mi esposa quiso visitar a su anciana abuela, que vivía en la ciudad de Bolívar. (Pcia de Bs.As).

Nos fuimos hasta allá y la encontramos como siempre, con una memoria prodigiosa, se acordaba mi nombre, y yo era el esposo de uno de sus 60 nietos. Aclaro que Doña Petrona tuvo 13 hijos.

Sentada en su mecedora, era un placer hablar con ella y escuchar toda la extraordinaria capacidad de memoria, recuerdos y vivencias, las cuales solo contaba cuando le era solicitado.

Le pregunté naturalmenmte como andaba de salud y me dijo.

“Mire m’hijo, ya no tengo ganas de vivir, sabe, ya no veo bien, escucho poco y estoy cansada, me duele la cintura y ya no puedo andar tanto”.

Abuela, le dije, pero si Ud. esta muy bien.

Replicó con alguna nostalgia y algo de dolor en su mirada.

“SABE QUE PASA, LO PEOR DE ESTA EDAD NO SON LOS ACHAQUES SINO QUE UNO VE COMO SE VAN MURIENDO LOS HIJOS”

Doña Petrona murió pocos días después quizá porque ya no quería seguir viviendo.

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2 Responses to “Anécdotas de vida (1)”

  1. Muy buena lección de vida. Pensar que cuando vemos algún conocido que llegó en condiciones hasta muy anciano (no digamos 103 años, pero por lo menos 90) lo primero que se nos cruza por la cabeza es “ojalá yo también pudiera llegar a esa edad en ese estado”, sin fijarnos en que los hijos también envejecen y quizás no tengan la misma suerte.

    Por otra parte, siempre me pregunto qué nos está pasando como especie, porque mujeres como doña Petrona hay cada vez menos, si es que las hay. Varias décadas atrás, las mujeres tenían un marido para toda la vida, se deslomaban laburando, tenían la casa de punta en blanco todo el tiempo, parían hijos a rolete y todos salían buena gente. Hoy, en cambio, he visto a más de una madre, de esas con la vida regalada y que no trabajan, con un solo pibe y aún así protestando por la difícil tarea de criar el chico, sin contar los casos cuando los hijos salen revoltosos y terribles. Una vez conocí un matrimonio con un nenito de 4 años que se llamaba Jesús, que se portaba asquerosamente mal en a toda hora y en todo lugar, y pensé: “a este podrían haberle puesto Judas en vez de Jesús”; calculá que el caballo de Atila al lado de este chico parecía Bambi. Dudo mucho que a doña Petrona le haya salido algún hijo así.

    Y por su parte, don Enrique, ¿no le gustaría llegar a los 103?

    Saludos!

  2. LoneWolf:
    Doña Petrona enviudó tres veces. Vivía en el campo y no solo tuvo 13 hijos, sino que crió 2 guachos, como se decía en esa época. Chicos abandonados ahora. Fué un ejemplo de vida y para ser franco la quería mas que a mis abuelas.
    No sé si quisiera llegar a esa edad, si se dá espero que sea con total lucidez y sin decrepitud, cosa imposible, pero no soportaría ver morir a ninguno de mis hijos. De eso estoy seguro.
    De chicos revoltosos e inchapelotas tengo alguna anécdota también. Ya la contaré


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